Fotorreportaje del Real mercado del Siglo de Oro de Navalcarnero

por Jexweber el lunes, 31 de agosto de 2009

El encanto y la magia del Siglo de Oro se adueñan un año más de la Villa Real de Navalcarnero, que retorna de nuevo al pasado por espacio de tres días para conmemorar el hecho histórico más significativo de esta localidad: la celebración de la boda del rey Felipe IV con Dº Mariana de Austria, acontecimiento que tuvo lugar en el año 1649.


En la entrada del mercado nos encontramos con una amable guía turística de la época que nos explica en que consiste el mercado, los actos, el recorrido y nos obsequia con la Gaceta Real donde se ven los "Agasajos y festejos en honor de los esponsales de J.M. Don Felipe IV y Doña Mariana de Austria"


Como no, en la época se utilizaban métodos de tortura muy peculiares para hacer hablar a los malhechores o para brindarles con un sufrimiento merecido por sus actos impuros, arriba podéis ver como se impartía justicia en la época, garrote vil, sierra, jaula para que te coman los cuervos y un largo etc.



A las 19 horas del viernes 28 de Agosto los puestos empiezan a abrir sus puertas y las calles del Navalcarnero se empiezan a llenar de oriundos y foráneos para disfrutar del barroco en todo su esplendor a la espera de que llegue el rey y la futura reina para casarse.


El cetrero real expone sus aves rapaces tan utilizadas en la época para la caza y la guerra, los animales con mucho calor reponen fuerzas antes de la exhibición que realizará en plena boda del rey y la reina.



Va cayendo la noche sobre estas calles trasladadas al Siglo de Oro, los comerciantes pasan un rato de relax ya que la gente se empieza a aglomerarse en la plaza de Segovia para recibir al rey Felipe IV y su futura esposa Doña Mariana de Austria.



Una rica mazorquita de maíz hecha a la antigua usanza a la brasa con mantequilla y una pizca de sal fue lo mejor para ir abriendo boca en esta tarde tan calurosa antes de que llegase su majestad.



Justo detrás de la iglesia se situaba la plaza de los talleres, lugar donde descubrir cómo se trabajaba en los antiguos oficios de la época.



Pudimos descubrir cómo se acuñaba la moneda de la época y nos llevamos como obsequio 16 maravedíes de Felipe IV.



Pudimos participar en talleres de cestería donde nos enseñaron a hacer cestas de mimbre, perfumería donde hicimos los más atractivos perfumes con plantas aromáticas y un taller de adornos donde nos enseñaron a trenzar y decorar nuestro cuerpo.



Tuvimos la oportunidad de ver como se imprimía una copia del Lazarillo de Tormes con la imprenta en tinta de la época.

El trotar de los caballos y el rugir de los tambores y gaitas nos hizo ver que su majestad y su prometida estaban llegando a la plaza de Segovia donde se iba a realizar los festejos en honor a los esponsales de los mismos.



La guardia real escoltaba la carroza donde llegaba la futura reina Doña Mariana de Austria.



Poco a poco iba llegando todo el sequito, acompañados de la Banda de Gaitas Lume de Biqueira.



Cómicos y juglares invadieron la plaza para llenarla de color, risas y fuego con un baile oriental muy llamativo.



Los espósales finalizan con una danza tribal por las cortesanas del reino en la que se fusionan movimientos de luchas étnicas con la danza del fuego llenando la plaza de luz y espectáculo.



Los reyes ya casados marchan por las calles de la localidad acompañados de la banda de gaitas, los tercios de Flandes, cómicos y juglares y las cortesanas reales realizando sus sensuales bailes.



Las gentes de Navalcarnero visten sus fachadas con sus mejores galas para que el paso de sus majestades por sus calles sea de lo más acogedor posible.





Después del casamiento viene la comilona, había donde elegir desde luego, desde carne a la parrilla, pasando por el típico pulpo a la gallega hasta unos kebab muy ricos y unas patatas asadas de fabula.



Que mejor forma de terminar con algo dulce, muy dulce, desde los típicos pastelitos árabes de hojaldre con dátiles hasta los míticos crepes dulces y salados, sin duda el de queso con arándanos el mejor, se deshacía en la boca mientras que la salsa de arándanos chorreaba por mis dedos para luego relamerlos, mmmm, que rico.



Con la barriga llena nos dimos un paseo por el mercado pudiendo disfrutar de verdades obras de arte los puestos de artesanía, figuritas de hadas y elfos de todos los colores y tamaños.



Los mercaderes cuidan al detalle la decoración y la colocación de sus puestos, con unos tonos de luz y color acorde con lo que es un mercado tradicional medieval.



Los mercaderes nos deleitan con mini novelas épicas de la época y juguetes como cariocas, bolas de malabares, diábolos y un largo etc.



Remedios caseros con plantas medicinales para prepararte en infusión y caramelos naturales de frutas de todos los colores y sabores.



Pudimos encontrarnos con puesto que vendia unas bolitas que mojadas hacian las veces de tierra y abono, dando un toque original a nuestras macetas y una pasteleria artesana por la cual pasamos lejos para no babear sobre esas exquisitas tartas.


Quesos, chorizo, morcillas, cecina, todo tipo de embutidos al más puro estilo tradicional no podían faltar en el mercado medieval.



No podía marcharme del Real mercado del Siglo de Oro de Navalcarnero sin firmar en el libro real y dejar mi huella allí.

Espero que os guste y para el año que viene os apuntéis a disfrutar de este mercado mágico.

Fuentes: LA GACETA REAL